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La creciente deuda de las familias dispara el número de agencias para refinanciar créditos

La hipoteca del piso: 600 euros. El coche: 200 euros. Las tarjetas del banco: 100 euros. Las de las tiendas: otros 60 euros. Un televisor -de plasma- comprado a plazos: 100 euros. Total fijo al mes: más de 1.000 euros. Aunque los días van pasando con mayor o menor cercanía a la franja de los números rojos, el matrimonio se siente en la cuerda floja, está cansado de malabarismos y quiere soltar algo de lastre.

Así, en resumidas cuentas, se plantean la mayoría de los casos que llegan a las empresas de unificación de créditos, un sector que ha vivido un crecimiento desbordante en el último año, hasta el punto de que ya hay censadas más de medio centenar de oficinas en Málaga, según fuentes del sector.

En la calle Don Cristián, 19 de la capital tiene su sede desde hace un año la agencia de intermediación financiera Finanfácil. Juan Pérez es su director, y, después de 36 años vinculado a la banca, advierte de que no existen las varitas mágicas.

El negocio se mueve. 'El sobreendeudamiento de las familias españolas es un hecho. Cada día gastamos por encima de nuestras posibilidades, las entidades financieras lo aceptan, y a eso se añaden los créditos rápidos por teléfono'.

La revisión -al alza- de las cuotas hipotecarias, por la subida del Euribor, amenaza con hacer el resto. Al verse asediados por las deudas cada vez más familias acuden a estos servicios para arañarle unos euros a la cuota. 'Negociamos en nombre del cliente una reunificación de los créditos con un banco, siempre que entre en los márgenes de la tasación, y la cuota baja a cambio de alargar los plazos', explica.

Generalmente la entidad principal del usuario no admite la ampliación de la hipoteca, porque ya ha llegado al límite de endeudamiento, y se opta por llevarla a otro banco. En cuanto a los gastos, habrá que afrontar los pagos que conlleva formalizar una nueva operación, más las comisiones por cancelación anticipada, el levantamiento notarial y los gastos de constitución de la nueva, impuestos y seguros. Entre 4.000 y 6.000 euros -honorarios aparte- que generalmente se incluyen en la financiación.

'Buscamos soluciones con las entidades financieras tradicionales y negociamos las condiciones en nombre del cliente, según su perfil, la edad, la antigüedad de la hipoteca y el plazo amortizado'.

Pero no siempre es así. El responsable de Finanfácil reconoce que el auge del mercado ha hecho que aparezcan operadores que rentabilizan estas situaciones hasta el extremo. 'Hay entidades que no son lo suficientemente claras, sobre todo en el ámbito del capital privado'. Se trata de grupo de inversores particulares que aportan el dinero, con tipos de interés muy altos y plazos de devolución cortos, de seis meses a un año.

'Las repercusiones no son buenas, algunos clientes llegan de otras entidades con un problema peor a causa del capital privado. Cuando no tiene solución también hay que decirlo y aconsejarle la mejor salida. Tenemos que solventar la carga del cliente, pero no prolongar el problema, y que pueda asumir la nueva cuota', dice Pérez. 'Hay que ser transparentes y explicar al cliente cuáles son sus números y cuáles los tipos de interés del mercado'. Al tiempo, aboga por regular las actividades de los intermediarios financieros, con una norma que se espera para el 2007.

Pese a todo, reconoce que las previsiones de negocio a medio plazo son buenas a causa del gasto corriente de las familias, 'e irá a más cuando no haya intrusismo en el mercado, se regule y la gente sepa a dónde acudir'.

Desde las entidades de defensa del consumidor, estos servicios no se ven con buenos ojos. Alfredo Martínez, delegado provincial de la Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios, Ausbanc, distingue entre intermediarios y entidades de crédito.

Explica que los primeros no son bancos, sino que buscan créditos en las entidades tradicionales. 'Las comisiones son muy altas y el trabajo lo puede hacer uno mismo. Vaya al banco directamente y se ahorrará la comisión. No es cierto que estas empresas tengan mano y le den el crédito gracias a ellas, porque la valoración del riesgo es la misma', afirma. Sobre la forma de operar, esgrime: 'Si el cliente estaba pagando 1.000 euros y pasa a pagar 800 es porque de 15 años de hipoteca pasa a 25, solo eso'.

De las segundas, las de crédito, 'nada bueno', sentencia. 'Aparentan ser entidades financieras cuando no lo son. Luchamos por que el sistema financiero esté supervisado por el Banco de España, pero éstas no están controladas, y eso el cliente no lo sabe'.

'Sabemos cuáles son. Operan con redes de prestamistas e intereses al 29 por ciento'. Martínez también advierte sobre las prácticas ilegales en las que algunas de ellas incurren, y que están descritas en la ley de represión de la usura. «Hacen firman al usuario que reciben más dinero del que realmente reciben», critica.

Alberto Pons, responsable andaluz de la Asociación de Usuarios de Banca, Cajas y Seguros (Adicae), indica que estas fórmulas de refinanciación de la deuda suponen pagar 'una burrada de intereses'. 'Acuden a la desesperada y ponen plazos más cómodos, pero al final está pagando mucho más'.

Pons aporta otra clave, y es que estas empresas suelen ser más agresivas en el rescate de los impagos. 'Van a por todas, no es como el banco, que suele ser más permisivo, es una posibilidad a la que acude gente sin otra opción'.

Recomienda que, llegado el caso, se acuda a oficinas de intermediación financiera, que trabajan con bancos, y evitar las empresas que refinancian directamente, porque el interés es muy superior. 'Se debe acudir sólo como última opción y por necesidad, nunca para caprichos, como un viaje, porque el hecho de recurrir a estos créditos ya muestra que la familia tiene sobreendeudamiento, y sería poco coherente'.

Además, recuerda que subrogar una hipoteca a otro banco sólo interesa dentro del primer tercio de la vida del crédito, 'cuando se pagan los grandes intereses. A partir de ese momento no compensa'. Pero, al tiempo, se pone en el lugar de las familias asediadas por las deudas. 'El que acude a estos servicios es porque no le queda otra'.

Desde la asociación de consumidores Facua se recomienda acudir a un asesor fiscal o a los propios servicios de consumo antes de contratar. 'Es un problema serio, llevan a confusión al consumidor, pagan intereses altísimos y se dan casos de personas que han perdido su vivienda porque se la exigieron como garantía de pago'.

FUENTE: Terra Actualidad - VMT